Hace unos días vi una película bastante curiosa y a la vez bizarra, la historia se desarrollaba en Londres y mostraba a un Señor (que se comportaba y vestía como niño) este “volaba” gracias a un “polvillo especial” y se daba a la tarea de secuestrar niñ@s bajo la promesa de brindarles solo juegos y diversión para luego criarles en compañía de su ayudante (una enana vestida de verde) en una apartada isla de la cual nunca se daba ubicación exacta (solo en claves “si alguien desea llegar a este lugar deberá girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer.” ) . Es posible que les haga algún tipo de ruido, ya que era la ocasión nº 5 que la veía y es posible que en su caso la hayan visto por que es la Clásica comiquita “Peter Pan”.
Cada vez son más los adultos que se comportan como adolescentes. Tal vez, sea una crisis o que al evaluar sus vivencias sientan que han dejado pendientes la etapa de rumba, sexo y alcohol. No me considero partidario de que al aumentar mi edad, crezca mi amargura o decepción por la vida ¡Pero soy totalmente opositor de que al sumar años a mi bolsillo agregue inmadurez o infantilismo a mi conducta! Una persona, puede desarrollarse mucho físicamente o puede engordar su bolsillo, popularidad, o comprensión. Pero nada de eso significa que la persona crece completamente.
Caminando por las calles de Caracas he sido espectador de cómo cientos de mujeres y hombres extraen la juventud que existe alrededor y la asumen para ellos negándose a crecer y comportándose como adolescentes de 40 años….s e operan Cocos, Caratulas o Cuerpower, asumen una actitud de “mente poll@s” vistiendo como adolescentes o saliendo con cham@s que acaban de salir del pabellón en el maternal, creyendo que para sentirse mas jóvenes es necesario tirar al rio Guaire la madurez. lo que se conoce en Psicología como “EL SINDROME DE PETER PAN”.
No es malo sentirse y verse joven (así sea a punta de botox y bisturí), pero debemos tener claro que los años no pasan, se quedan (cruel pero cierto) para much@s el interes de “VERSE ETERNAMENTE JOVENES” se ha vuelto en la necesidad de comportarse como si lo fueran.
Es necesario autoevaluarse y definir prioridades, preguntarnos ¿que necesitan nuestros jóvenes? ¿Solo es culpable la sociedad de la decadencia de la juventud?, como jóvenes necesitamos un padre que nos aconseje (no un compañero de rumba al cual debas prestar la ropa para ocultar los años) una madre que te acompañe a crecer (no la amiga que te quite el novio o compita contigo hasta en la forma de vestir.) tómalo en cuenta, asume las diferentes etapas de su vida y tiene fe en la capacidad de avanzar hacia sus metas dile no a “PETER PAN” di no a tener “15 OTRA VEZ”…
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